Se trata de la adquisición o participación en compañías que se encuentran en dificultades, tales como elevado endeudamiento, discrepancias entre socios, problemas de sucesión, mala gestión etc.

Dependiendo del tipo de operación en que nos movamos nuestras preocupaciones serán distintas, pero siempre hay que procurar optimizar el valor de la empresa, mejorando sus procesos y redes internas y externas, antes de buscar inversores en cualquier clase de operación.

A menudo los proyectos de I+D+I acuden a mercados especializados como los business angels o las Hubs tecnológicas para encontrar empresas de capital riesgo que apuesten por su idea.

Lo más importante en la financiación de este tipo de proyectos es convencer al inversor de que tu idea presenta una verdadera novedad que trae valor al mercado, y que tienes un buen Plan de Negocio para ponerla en conocimiento de los posibles clientes (comunicación y marketing), de prestar el servicio, y entregarla con las suficientes garantías (operaciones).

Para tratar con los inversores en este tipo de proyectos hay que poner la atención en la capacidad de inversión real, la titularidad de los activos inmateriales resultantes del proyecto y las relaciones con los proveedores de capital humano, altamente especializado en la tecnología en que se apoye el proyecto.

Una de las derivadas más frecuentes en los procesos de compra-venta de empresas es la fusión, en la que una empresa absorbe a la otra, o bien se crea una nueva tercera entidad como resultado de la suma de ambas.
Estos procesos se llevan a cabo para el aprovechamiento de sinergias de muy diverso tipo, que pueden ir desde la necesidad de optimizar costes con proveedores cautivos, pasando por la internacionalización mediante la búsqueda de agentes, hasta las estrategias para ganar cuota en un determinado mercado.

Lo más importante en las fusiones de empresas son los siguientes puntos en los que conviene reparar; la estructura de dirección de la empresa resultante de la fusión así como la fusión entre ambas “culturas” de empresa; la valoración de sendas organizaciones para determinar en qué grado colaboran cada una a la obtención de la ventaja que pretende la fusión y la estimación previa de la sinergia entre las empresas que se unen.

La compra o participación en empresas con deudas o en situaciones de insolvencia implica un enfoque diferente. En este tipo de situaciones Ud tiene que tener cuidado con las intenciones de los posibles inversores en aprovecharse de su situación de dificultad por la que quiere vender.

De este modo, la atención debe enfocarse en los procesos de venta pre-concursal, en maximizar el valor de su empresa de cara a su posible compra, potenciando sus ventajas competitivas y efectuando los cambios estructurales y operacionales en sus procesos empresariales que le ayuden a reducir costes y aprovechar al máximo los recursos disponibles para generar flujos de efectivo con los que contrarrestar deudas.

Un posible inversor que se sienta atraído por una empresa en la que invertir su dinero se fija, en un primer vistazo, en una serie de detalles que no se reflejan en la contabilidad de la empresa. Un inversor en empresas preconcursadas no se fija tanto en la situación actual, sino en la potencial recuperación de la empresa para generar beneficio de nuevo.

Si esto no es posible, pasará a la evaluación del valor residual de los activos con que ésta cuenta, en una suerte de “despiece” de la organización.

El potencial de beneficio futuro de la empresa se puede mejorar mediante un Plan Estratégico que incluya el análisis del sector, la posibilidad de mejora existente en beneficio de los clientes y los recursos de la organización para conseguir esos fines. Si exponemos al inversor lo que está buscando, le ahorraremos trabajo y decantaremos su elección hacia nosotros como empresa en la que invertir.

Seguidamente le daremos una serie de consejos para reestructurar su empresa. Piense Ud que el proceso de mejora continua e innovación es siempre iterativo, es decir, se repite.

En materia de reestructuraciones consiste, básicamente, en analizar la situación, averiguar cuáles son y donde están los problemas desde el punto de vista del cliente directo, en nuestro caso, el inversor, y ponerles solución mediante medidas para lograr los objetivos propuestos.

No se trata solo de optimizar procesos y reducir costes, se trata de una estrategia seria y práctica de posicionamiento de marca, de modo que se generen ventajas competitivas sostenibles, sólidas y duraderas.